Min Chen, es una joven  panameña repleta de ilusiones y con una pasión bien marcada: Emprender e Innovar.

En abril de 2016 junto a su hermano Ricardo, inician  REDOXIGEN, una empresa fundada  como un spin-off de Alcenit Corporation, con sede en Ciudad del Saber. Su intención de  hacer la diferencia quedó clara con la creación del juego   interfase,  primera innovación digital diseñada por emprendedores panameños.

Interfase, es el primer juego de realidad aumentada de Panamá que utiliza a los comercios de todo el país como nodos en un mundo virtual de ciencia ficción. La aplicación funciona como un canal de posicionamiento digital tanto para las corporaciones como para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMEs) porque promueve visitas físicas a los comercios afiliados a través de la tecnología móvil y les da visibilidad al ponerlos como nodos en el mundo virtual y ayuda a crear una gran base de datos que puede mapear dónde, qué y cómo operan las empresas.

Interfase, ganó recientemente el Premio US Market Entry de Viaglobal en la competencia de Seed Star Sumit 2017, realizada en Lausana, Suiza. El premio reconoce a statups con mayor potencial en el mercado estadounidense, lo que permitirá a la empresa asentarse  legalmente en Estados Unidos.

La actividad en suiza coincidió con el primer año de haberse creado  interfase. “La celebración fue doble ya que tuvimos que competir para ganarnos el premio”, dijo orgullosa Chen.

Min Chen,  asegura que la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa (AMPYME) hace  un gran trabajo con los emprendedores y aprovechó para agradecer a la institución por  apoyarla en su participación en suiza y el respaldo recibido desde que hizo contacto con la actual  administración.

“El impulso que le ha dado a todos los emprendedores la administración de la  ministra María Celia Dopeso, y su equipo de trabajo, ha sido transformador y juega un rol muy importante. Panamá sigue creciendo en materia de emprendimiento  gracias a la AMPYME”, dijo  la profesional que no se permite un desliz, ni el descanso, pero si muy orgullosa de recibir el   Premio US Market Entry de Viaglobal, junto a su hermano, Ricardo, reafirmándolos a ambos como insignes emprendedores.

En respuesta a varias interrogantes, Min nos relató una parte interesante de su vida  que vale la pena compartir. Asocia su emprendimiento a la cultura china.

Los chinos, dice,  han tenido que levantarse muchas veces y su familia no escapa a esa situación. Sus abuelos y tíos perdieron todo durante la segunda guerra mundial y lograron recuperarse. Su padre, ya fallecido,  vino a Panamá a inicios de 1980, a la edad de 30 años. También perdió todo durante la invasión, pero pudo  superar la crisis gracias al optimismo y al trabajo incansable junto a su esposa.

Pertenece a una familia disciplinada que transforma cada lección en  una solución de problemas.  Ahí está la esencia de un emprendedor: Emprender sin saber si te va a funcionar. Lo único que sabes es que va a ser difícil, asegura esta joven que siempre da la sensación de saber bien de qué habla.

Min Chen, mantiene en orden su mente y su alma. Una profesional satisfecha   que une en el nombre y dedicatoria a dos de sus más grandes paradigmas: Sus padres, originarios  de Guǎngzhōu,   una ciudad del sur de la República Popular China, capital de la provincia de Cantón.

Esta joven, sencilla, modesta, que ríe con facilidad y satisfecha por lo que ha hecho e inspirada en lo que hará, por su precoz habilidad para las matemáticas, ocupó puestos de honor en la escuela primaria de Santa Teresita en Colón, también en el bachiller de ciencias y letras en La Salle y después en la facultad de informática de la Universidad de Panamá. Después obtuvo  un Master of Software Engineering en la Universidad Carnegie Mellon en el 2005.

En sus éxitos siempre estará presente  el  amor de su padre, explica la emprendedora,  poniendo de manifiesto  la gran afinidad  que existía entre ella y su progenitor. Recuerda con nostalgia que su padre murió hace menos de un año, cuando ella trabajaba en compañía de su hermano el proyecto tecnológico.  Eran de mundos muy iguales y la seguirá  inspirando como un ejemplo   de coherencia familiar absoluta, confiesa.

En su continua búsqueda de un perfil diferenciado y  motivada por hacer las cosas distintas, Min Chen, emprendió por primera vez hace 11 años, cuando estudiaba en los Estados Unidos. Estaba por terminar su maestría y ya laboraba en una empresa en Silicon Valley, donde se alojan muchas de las mayores corporaciones de tecnología del mundo y miles de pequeñas empresas en formación.

Sin ceder espacio a la tentación de creerse una superdotada y después de tres años de ausencia en el país, sintió que nada había cambiado. Las empresas tecnológicas solicitaban súper héroes que hicieran de todo, con carro propio y con muchas funciones a la vez. Ante la palpable falta de estrategia y planificación decidió emprender y hacer que las cosas funcionen mejor.

La emprendedora y empresaria se propuso romper moldes, pero no lo tuvo fácil. Ahora  es dueña de su propia empresa que se especializa en las tecnologías de información y comunicación en Panamá.

“Aprendiendo, probando y  aplicando, nació mi primera empresa de consultoría en Panamá, ofreciendo  servicios al sector  público y privado  en el manejo de  software y sus áreas de tecnologías  organizacionales”, señaló.

Chen,  insiste en que “las barreras  las ponemos nosotros mismos. Podemos avanzar desde donde estemos.  Ni siquiera el sector educativo con sus limitantes en todos sus niveles, es excusa para decir que en panamá no hay oportunidades”.

“Uno se pone a prueba en sus prejuicios, incapacidades, ignorancias y también en que tiene que tener una vida balanceada, porque emprender es un deporte extremo que tenemos que estar bien a nivel físico, mental y emocional”, Dice.

“Antes al innovador le llamaban independiente  porque no conseguía empleo. Eso ha cambiado.  Al  emprendedor lo asocian ahora con que es su propio jefe,  viaja mucho, hace networking y  carro propio.  Pero las dificultades siguen siendo las mismas”. Sostiene Min.

Con semejante ritmo acelerado, Chen tiene tiempo para  hacer yoga, escalar montañas, tomar fotografía, gimnasia, cantar, bailar salsa y algo de tango. Le gusta el sancocho de gallina, el arroz con pollo,  la comida china y  conoce toda la geografía panameña.

“La esencia del emprendimiento  también es ser  una persona balanceada y aprender cosas nuevas fuera de la zona de confort”, es una de las teorías confeccionada por la joven emprendedora.

Emprender no está atado solamente a lo tecnológico, aunque es lo que más está llamando la atención, porque la tecnología permite escalar hacia otras esferas y tiene como propósito   acelerar otras cosas. En la medicina el objetivo es salvar vidas y la tecnología facilita este propósito aplicada a la salud, a juicio de Chen.

Recomienda  que los padres  hablen a sus hijos desde temprana edad sobre el espíritu de emprender. Que fabriquen algunos de  sus  juguetes, que tengan iniciativas y participen en actividades. Enseñarles a que las barreras se pueden superar en la búsqueda de un objetivo.

Esta joven panameña, con  su coraje y determinación a la hora de tomar riesgos, confía en que su emprendimiento y grandes ideas,  en un tiempo no lejano, estará en  EEUU, Europa y Asia, pero antes en toda su Latinoamérica, dice.

Aunque admite que los medios de comunicación abordan más que antes los temas de emprendimiento, prefiere evitar los noticieros de radio y televisión porque le afectan las noticias negativas. “Un emprendedor siempre debe tener mente positiva”, Dijo.

“Cuando trabajamos para encontrar los sueños, lo principal no es lo que logramos cuando lo alcanzamos,  sino  en lo que logramos convertirnos en ese camino para lograr estos sueños”, asegura la emprendedora panameña tras reiterar su agradecimiento a la AMPYME, al Canal de Emprendimiento de Ciudad del Saber y al Ministerio de Comercio e Industrias por apoyarla en sus iniciativa innovadoras.