La escultura en vidrio es una de las más  desconocidas de las disciplinas artísticas de este siglo, pero el emprendedor panameño Gabriel Williams, es uno de los pocos que  desarrolla esta técnica con estilo propio.

A sus 33 años, talla a mano en distintos tipos de cristales y envases, como por ejemplo: vasos, espejos, botellas y en la personalización en objetos, para todo tipo de eventos, tanto religiosos, cumpleaños y bodas, donde muestra su   devoción  convertida en grabados.

En la residencia de su madre, en Calle del Agua de La Chorrera, en una cabina, mantiene las inspiraciones y la producción de obras que comercializa  por encargos y con el apoyo de la Autoridad de la Micro, Pequeña y Mediana  Empresa (AMPYME) que le ofrece la oportunidad de participar en las Expo ideas,  espacios comerciales donde  exhibe y vende sus productos y realiza contactos con los diferentes actores de la cadena productiva.

Las ferias son el lugar idóneo para tomar contactos directos con potenciales comercializadores de los productos ya que pueden ver y examinar personalmente las obras propuestas, apreciando así sus cualidades reales, sostiene Gabriel Williams.

Aún los talentos innatos precisan pulimiento para convertirlo en sustento, por ello Williams, participó en el programa de Inclusión Social de la AMPYME,  donde aprendió  los aspectos fundamentales para iniciar y mantener una empresa.

“La AMPYME me enseñó a mejorar la productividad y la competitividad,  costos, costos fijos, variables, manejo de redes sociales, además detectar las herramientas de gestión adecuadas como factores clave para alcanzar nuestros objetivos de éxito”, dijo Williams, quien es graduado en electrónica en el Instituto Profesional y Técnico de La Chorrera.

En Panamá el movimiento de escultura en vidrio manualmente es  poco y no llegan a la media docena, y entre las aspiraciones de Williams, es conocerlos con el objetivo de intercambiar conocimientos.

El emprendedor panameño, padre de dos hijas, empezó a trabajar desde niño el arte del grabado en vidrio, mármol, madera, marmolina y metal. Sus acabados son diferentes y superan en calidad a los realizados con láser, porque son más suaves al tacto humano, asegura.

Según Gabriel Williams, cada día aparecen más clientes que solicita desde un enorme pavo real, 60  torres Eiffel sobre cilindros de vidrio, hasta bol de aluminio personalizado para dulces, cuyo costos alcanzan desde B/ 12.00 los vasos y B/ 30.00 los espejos.